El pasado día 29 de noviembre, tuve uno de los mayores placeres que puede tener hoy en día una persona: Asistir a un concierto de Joaquín Sabina. (Maestro en adelante)
Después de tardar tan sólo 45 minutos en llegar al inicio de la Avenida Diagonal desde Tarragona y tardar lo mismo en recorrer 7 kilómetros desde el inicio de la Diagonal hasta la calle Lepanto, nos plantamos ante las puertas de un Auditori lleno a reventar.
Con puntualidad británica, rara en este tipo de acontecimientos, empezó a sonar los primeros acordes de "Amo el amor de los marineros", con Pancho Varona, de Diego y Pedro Barceló, el batería, ya en el escenario. De repente, por la derecha del escenario, visto desde el publico, hizo aparición el Maestro del brazo de Olga Román, ataviado con levita, bombín, bastón con empuñadura de plata y acompañados por un perro a pilas (cutre salchichero, todo sea dicho) que les iba abriendo camino. En ese momento el Auditori se vino abajo. Después de una isquémia cerebral, una larga depresión y un falso anuncio por su parte de no volver a subirse nunca más a un escenario, ante nuestras narices teníamos a un renacido y revitalizado Joaquín Sabina. Único.

El concierto en sí pues que os voy a contar: Pájaros de Portugal, Resumiendo, Pie de Guerra, Dos horas después de amanecer y Seis tequilas, todas ellas de su último disco y siguiendo con: Peor para el sol, Que se llama soledad, Contigo, Calle Melancolía, A la orilla de la chimenea, 19 dias y 500 noches, El pirata cojo, Y sin embargo, Noches de Boda, Y nos dieron las diez... ¡Sobran palabras!
Comentar alguna que otra improvisación , planeada, del Maestro, como cuando con la musica de "Peces de Ciudad" presentó a todos sus musicos, tecnicos de sonido etc. Y otras improvisaciones más autenticas como en la canción y nos dieron las diez: "...protestaba mientras me esposaban los mossos d'escuadra..."

Cuando se acabó el concierto, al menos yo, salí más que satisfecho por el concierto, salí realmente satisfecho de saber que tenemos Maestro para años. Salí realmente satisfecho de verle con tan buena salud. Resumiendo, salí realmente satisfecho de verle vivo y coleando, casi como en sus mejores y más jovenes tiempos. ¡¡Un auténtico Crack!! ¡¡Gracias por existir!!

Tarragona, 12 de diciembre de 2005